jueves, 12 de junio de 2014

Historia de la Ciudad Colonial (Zona colonial) de  Santo Domingo

La Ciudad Colonial (comúnmente llamada Zona Colonial) es el nombre con que se conoce a la parte más antigua de la ciudad Santo Domingo, capital de la República Dominicana y que fue la primera ciudad fundada por europeos en América. El nombre se debe a que esta parte de la ciudad fue fundada por los colonizadores españoles.




La Ciudad Colonial, es uno de los destinos turísticos más importantes de Santo Domingo y el más visitado de República Dominicana. La Ciudad Colonial es justo el lugar donde empezó la historia del Nuevo Mundo. Se encuentra ubicada a un lado de la desembocadura del río Ozama. Fue fundada por Bartolomé Colón el 5 de agosto de 1498 y trasladada en 1502 por Nicolás de Ovando, fue además la primera ciudad a la que la Corona Española otorgó la Carta Real y sede central de la administración del Nuevo Mundo.

En los inicios del siglo XVI, se levantaron en la La Española las primeras viviendas coloniales del Nuevo Mundo o del Continente Americano . Estas primeras casas, surgieron como producto de una necesidad obligatoria de alojamiento para los conquistadores españoles e inmigrantes, por lo que fueron levantadas en la parte este del río Ozama las primeras viviendas, fundadas por el gran almirante y por su hermano Bartolomé Colón, aunque posteriormente fue trasladada a la parte oeste del río.

Este poblado fue llamado bajo el nombre de La Isabela, aunque tiempo después fue bautizada por su original nombre de Santo Domingo de Guzmán, el cual había tenido su asiento original, en la margen oriental del río Ozama. Existían, además, otros centros históricamente vinculados a la empresa conquistadora, de índole militar y económico, muchos de los cuales han desaparecido con el paso del tiempo.

En 1502 llega a Santo Domingo el Comendador Mayor de la orden de Alcántara, frey Nicolás de Ovando, que fue el encargado de trasladar la sede de la ciudad a la rivera occidental del Río Ozama. Nicolás de Ovando es el fundador de la nueva ciudad de Santo Domingo de Guzmán, en honor al Domingo de Guzmán, ya tiempo después de elegir el asentamiento, Ovando se encarga de dirigir personalmente la disposición y organización de la villa con un nuevo nombre: Santo Domingo, y tiempo después fue nombrado Gobernador General de Santo Domingo.

La Plaza Mayor, hoy llamada Parque Colón era el parque central de la época donde se unían los poderes políticos, religiosos, militares, municipales y económicos. La ciudad de inmediato se expandió en todas las direcciones, por lo que fue necesario construir nuevas calles y nuevas viviendas. La Calle Las damas, fue una de esas calles en ser construidas, siendo esta la primera del Nuevo Mundo; esta empieza donde se formaba una unión entre la Fortaleza de Santo Domingo, (que actualmente es llamada Fortaleza Ozama), casas residenciales, la Torre del Homenaje, etc. La torre del Homenaje fue construida en la parte sur-este de la ciudad donde convergen el río Ozama y el Mar Caribe. Más calles fueron construidas perpendicularmente a la calle Las Damas.

En 1507, la ciudad recibió el estatuto real de ser la primera ciudad Europea en el Nuevo Mundo, por órdenes generales de la Corona Española. Con este mandato se recibe también el privilegio de un escudo de armas, el cual era representado por dos leones dorados que tienen en lo alto una corona de oro, la cual representaba la Corona Española, y separados por una llave azul.

Nicolás de Ovando regresa a España en 1509, dejando la ciudad grandemente expandida. En ese mismo año llegó a La Española el hijo mayor de Cristóbal Colón, Diego Colón, durando dos mandatos, el primero desde 1509-1514 y un segundo mandato desde 1519-1523.

Desde su llegada tubo el cargo de Virrey de las Indias, y dentro de su primera disposición, dispuso la construcción de una espléndida casa para él y su familia. Esta casa hoy es conocida como el Museo Alcázar de Colón, el cual contiene muchas antigüedades y y reproducciones de muebles pertenecientes a la alta sociedad de esa época. Para 1510 una expedición de maestros canteros y alarifes fue organizada, para que estos participaran en la traza de edificios que necesitaba la isla.

La ciudad comenzó a crecer económicamente en la segunda mitad del siglo XVI. Ante el agotamiento del oro (cuyas primeras piezas fueron extraídas de minas y ríos) , la mayor parte de la actividad económica fue dirigida hacia la industria azucarera. El azúcar no tardó en conquistar el mercado Español y de todo Europa.

Catedral Primada de América en la Ciudad Colonial



Durante este período se construyeron grandes edificaciones como fueron: Casas Reales, arsenales, la Catedral Primada de América, así como también casas de importantes figuras de la historia, iglesias y hospitales. Casi todas diseñadas por Rodrigo de Liendo y Luís de Moya. También se comenzó la construcción de la muralla de defensa de la ciudad.

La Real Audiencia se estableció en la ciudad en 1511 para opacar el poder del gobernador y para administrar rodó el continente. La misma era responsable del poder legal de todo el Caribe, la costa norte del Atlántico en México, América Central, la costa norte de América Central y Sudámerica. Todos los casos de crímenes, leyes, administración, etc. eran decididos en dicho local.

En 1586 el pirata Inglés Francis Drake capturó la ciudad y se adueñó de la ración que era enviada a España. Gracias a las descripciones posteriores de españoles fueron reconstruidos todos los edificios destruidos, en su forma original.

En 1655, la ciudad sufrió otro ataque, una flota inglesa comandada por el Almirante William Penn y el Capitán Venables, los cuales tenían como propósito repetir la hazaña de Drake. La muralla no estaba terminada pero fueron alejados por las defensas comandadas por el Capitán General Bernandino de Meneses Bracamonte y Zapata, mejor conocido como Conde de Peñalba. Los ingleses quedaron frustrados por su derrota, por lo que Penn y Venables abandonaron La Española y se fueron a la conquista de Jamaica.

En honor al Conde de Peñalba, es nombrada la calle peatonal más importante de Santo Domingo, El Conde. Luego de este ataque, la construcción de la muralla fue acelerada y fueron construidos más fuertes cerca de la Fortaleza de Santo Domingo.

Durante el siglo XIX, la ciudad estuvo bajo la dominación Francesa de 1800-1809, y posteriormente fue también invadida por el Haitiano Toussaint L'Ouverture durante 22 años, desde 1822-1844, y en la Puerta del Conde fue el lugar donde se inició la guerra de independencia del 27 de febrero de 1844. A partir de esa época, este día es celebrado como el día de Independencia.

A finales del siglo XIX, parte de esta muralla había sido demolida. Los ladrillos de la muralla fueron utilizados para reconstruir casas y edificios. La Ciudad Colonial completa experimentó severas transformaciones, se adicionaron balcones, las casas fueron pintadas y desafortunadamente fueron destruidos algunos monumentos. A partir de este siglo la ciudad se fue expandiendo fuera de los muros de la muralla las cuatro esquinas se llaman fundamente.

Lugares históricos de la ciudad colonial



En la Ciudad Colonial hay diversos lugares construidos por los españoles durante la época colonial, que en conjunto forman más de 300 lugares históricos de la zona; entre estos se encuentran diversos monumentos de carácter cultural e histórico, así como también se encuentran casas de grandes figuras de la sociedad de dicha época, pero no se puede dejar de mencionar importantes calles, como lo es la calle Las Damas. Algunos de estos son los siguientes:


  • Alcantarilla Colonial
  • Alcázar de Colón
  • Baluarte El Conde
  • Altar de la Patria
  • Puerta del Conde
  • Parque Independencia
  • Calle El Conde
  • Calle Las damas
  • Calle Las Mercedes
  • Capilla de la Tercera Orden Franciscana
  • Capilla de los Remedios
  • Capilla del Rosario
  • Capilla de San Andrés
  • Casa de Bastidas
  • Casa de Diego Caballero
  • Casa de "El Tapado"
  • Casa de Hernán Cortés
  • Casa de Juan de Viloria
  • Casa de Juan Pablo Duarte
  • Casa de Nicolás de Ovando
  • Casa de Tostado
  • Casa de la Familia Dávila
  • Casa de La Moneda
  • Casa de Las Gárgolas
  • Casa de Los Jesuítas
  • Casa del Cordón
  • Casa del Sacramento
  • Catedral Primada de América
  • Ceiba de Colón
  • Colegio de Gorjón
  • Convento Santa Clara
  • Ermita de San Antón
  • Escalinata de Las Damas
  • Fortaleza de Santo Domingo
  • Fuerte de El Invencible
  • Fuerte de La Carena
  • Fuerte de La Caridad
  • Fuerte de La Concepción
  • Fuerte de San Diego
  • Fuerte de San Gil
  • Fuerte de San José
  • Fuerte del Angulo
  • Iglesia de San Miguel
  • Iglesia del Convento Dominico
  • Iglesia Hospital San Lázaro
  • Iglesia La Altagracia
  • Iglesia Las Mercedes
  • Iglesia Nuestra Señora del Carmen
  • Iglesia Regina Angelorum
  • Iglesia de Santa Bárbara
  • Iglesia de la Tercera Orden Dominica
  • Mercado Modelo
  • Monasterio de San Francisco
  • Museo de Las Casas Reales
  • Museo Naval de las Atarazanas
  • Palacio de los Capitanes
  • Palacio Consistoral
  • Palacio de Borgellá
  • Panteón Nacional
  • Parque Colón
  • Parque Independencia
  • Plaza de España
  • Plaza Fray Bartolomé de las Casas
  • Plaza Duarte
  • Plaza María de Toledo
  • Plaza Montesinos
  • Plaza Pellerano Castro
  • Plazoleta de los Curas
  • Plazoleta Padre Billini
  • Puerta de la Misericordia
  • Puerta de las Reales Atarazanas
  • Puerta de San Diego
  • Reales Atarazanas
  • Reloj de Sol
  • Restos de Antiguas Murallas
  • Ruinas del Hospital San Nicolás de Bari
  • Ruinas de San Francisco


                        


                        


                        

                        
















domingo, 8 de junio de 2014

Historia de Santo Domingo



                                                     



El Adelantado don Bartolomé Colón, hermano del Almirante Cristóbal Colón, fundó la ciudad de Santo Domingo en la margen oriental del Río Ozama en una fecha que todavía hoy genera controversia.

Algunos historiadores señalan 1496, otros 1497 y 1498 como el año de la fundación, cuyo origen también es objeto de polémica, porque para algunos fue el hallazgo de unas minas de oro el motivo y para otros el romance de un soldado aragonés con una cacica llamada Catalina.

Hecho irrefutable es que desde La Isabela, la primera villa del Nuevo Mundo, salieron las primeras expediciones que Colón organizó para adentrarse en la isla en busca de oro, lo cual derivó en nuevos asentamientos en la tierra nueva.

Una publicación del Centro para la Historia de las Obras Públicas y Urbanas (CEHOPU), que cita el historiador José Chez Checo en la edición “Amanecer y Ocaso de la Villa de Santo Domingo”, relata:

“A fines de 1493 se levantó La Isabela, primer municipio del Nuevo Mundo. Poca vida tuvo esta población pues el descubrimiento al sur del territorio de unas minas de oro próximas al río Haina hizo que la colonización se trasladase hacia esa zona meridional. Aquí, en agosto de 1497 se alzará el primero de dos asentamientos que tendría la ciudad. Aunque la fecha de fundación de Santo Domingo no está probada documentalmente sí sabemos que fue Bartolomé Colón quien la erige, dándole el nombre bien por haber llegado a ella un día de domingo o en memoria del padre de los Colón que así se llamaba”.

Destruida por huracán que asoló la metrópoli en julio de 1502 la ciudad fue trasladada a la margen occidental por Fray Nicolás de Ovando, el Gobernador de la Española. 


Ovando hizo el trazado urbano de la ciudad, que incluyó un conjunto de calles y edificaciones militares, civiles y religiosas. Los cronistas cuentan que el entonces Comendador de Lares diseñó la primera calle de América, Las Damas, y el primer fortín, la Torre del Homenaje.



La empresa urbanística fue monumental entonces. De Europa llegaron maestros de la construcción de gran prestigio, además de albañiles experimentados. Ovando había arribado a la isla con misiones expresas de los Reyes Católicos que incluían la restauración de los privilegios que el destituido gobernador Bobadilla había quitado a Colón y sus hermanos, quienes fueron enviados engrillados a España. El nuevo gobernador llegó a la isla con dos mil quinientos españoles, en parte nobles y caballeros, un grupo humano de mucho mejor calidad que los emigrantes de los viajes anteriores a Indias, dice Chez Checo.

Durante los primeros años de Ovando, Santo Domingo alcanzó tal esplendor que se le comparaba con las más hermosas ciudades españolas. Rodrigo de Liendo fue uno de los maestros, que levantó entre otras obras el Monasterio de San Francisco y la Iglesia de las Mercedes.



Catedral de las Américas


Monaterio de San Francisco

La zafra incluyó la sede del cabildo, las iglesias de Santa Bárbara , San Santón, San Miguel y San Carlos, y manzanas de casas en la que esmerados albañiles trabajaron sin descanso.

El 7 de diciembre de 1508 la ciudad de Santo Domingo recibió mediante una cédula real su escudo de armas. Un año más tarde, en 1509, la Corona Española designó a un hijo del almirante Colón, Diego Colón, gobernador de la isla. Este había heredado los títulos de virrey y gobernador de las tierras descubiertas. Con el hijo del descubridor llegó a la ciudad su esposa, Doña María de Toledo, quien pertenecía a una de las familias más influyentes de España en la época. Luego harían historia los paseos de Doña María con su corte de señoras por la calle Las Damas. La residencia de ambos, el Alcázar de Colón, conserva parte de su mobiliario original.


Alcázar de Colón

En 1990, la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, el Arte y la Cultura (UNESCO) declaró la Ciudad Colonial de Santo Domingo “Patrimonio Cultural de la Humanidad”.














Guerra civil y los 12 años de Balaguer






Guerra civil

El Triunvirato se instala en el Estado dominicano a fuerza de sangre y represión, disuelve el Congreso Nacional y anula la Constitución democrática de 1963. En el mes de diciembre, guerrilleros encabezados por los líderes del Movimiento Revolucionario 14 de Junio se sublevan en las montañas; son apresados y masacrados por el ejército. La población descontenta se organiza a fin de tratar de restablecer la constitucionalidad. Un grupo de militares, liderados por el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó y el teniente coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, decide defender la voluntad popular: el 25 de abril de 1965 estalla la Guerra Civil en la ciudad de Santo Domingo. Tres días después, el 28 de abril, comenzaría el desembarco en las costas dominicanas de 42,000 soldados estadounidenses.

Transcurren varios meses de enfrentamiento, de gobiernos paralelos (el “constitucionalista” y el “de reconstrucción nacional”, apoyado por Estados Unidos), hasta que en septiembre se firma el Acta de Reconciliación y se instaura el Gobierno Provisional de Héctor García Godoy. Las elecciones tuteladas por las tropas invasoras, en cuya campaña son asesinados más de 350 activistas políticos del PRD y de la izquierda, dan como “ganador” al doctor Joaquín Balaguer y su Partido Reformista Social Cristiano, con lo que el conservadurismo dominicano, el trujillismo de nuevo traje, retoma el poder. Comienzan “los doce años”.

Exposición Fotográfica de Milvio Pérez de la Revolución de Abril de 1965
La Exposición fotográfica de Milvio Pérez, con los registros que hizo para la historia de acontecimientos claves concernientes a la Revolución de Abril de 1965, puede ser apreciada de manera interactiva a travéz de esta galería.
Sobre la Exposición:

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Los 12 años de Balaguer

El mandato de Joaquín Balaguer, de acuerdo con sus auspiciadores norteamericanos, tenía como primera meta la desarticulación y destrucción de los grupos populares que habían participado en la Revolución de Abril del 65. Para ello utilizó tanto al ejército como a un grupo paramilitar de matones profesionales llamado “La Banda”, a los que calificaba en sus discursos de “fuerzas incontrolables”. Se estima que más de 3,000 dominicanos fueron asesinados sólo entre 1966 y 1974. Al entregar la presidencia en 1978, Balaguer había exterminado a la juventud más prometedora y de ideas más avanzadas con que contaba la nación.

Inversión extranjera. En el curso de su gobierno, extendido mediante represión y fraudes electorales a tres períodos constitucionales, Balaguer favoreció la inversión extranjera de capital estadounidense. De esta suerte, de 155 millones de dólares que habían invertidos en el país en 1965, se pasó a casi 600 millones de dólares en inversiones norteamericanas en 1977, las cuales abarcaban las áreas de las finanzas, las comunicaciones, el sector azucarero, el sector minero, turismo, zonas francas, etcétera. Entre las empresas que se instalaron o que ampliaron sus inversiones durante esa época se encuentran la firma canadiense-norteamericana Falconbridge Dominicana, dedicada a la explotación de ferroníquel; Rosario Dominicana, empresa norteamericana para la explotación del oro; Shell, Nestlé, Gulf & Western y Philip Morris.

Ayuda económica y endeudamiento externo. Un total 122 millones de dólares fueron erogados por los Estados Unidos entre abril de 1965 y junio de 1966, a fin de evitar la paralización económica total del país. Esta suma aumentó a 133 millones de dólares anuales durante los tres años siguientes, mientras que de junio de 1969 a junio de 1973, la ayuda promedió unos 78 millones por año. Estos fondos fueron suministrados a través de donaciones y préstamos a largo plazo negociados vía la AID de los Estados Unidos. Además, el gobierno balaguerista garantizó la entrada de importantes cantidades de divisas gracias a la cuota azucarera dominicana en el mercado norteamericano.

Obras de infraestructura. La inversión pública de los doce años estuvo dirigida en su mayor parte a la construcción de obras públicas: puertos, carreteras, acueductos, calles, escuelas, centros culturales, instalaciones deportivas, caminos vecinales, presas hidroeléctricas, etcétera. Las ciudades de Santo Domingo y Santiago concentraron el grueso de las obras, si bien también los demás poblados crecieron y se modernizaron.

Crecimiento económico y desigualdad social. El flujo de inversión y ayuda económica proveniente en inmensa medida de los Estados Unidos contribuyó a dinamizar la economía nacional, haciendo que República Dominicana gozara de una de las tasas de crecimiento macroeconómico más altas de América Latina. Sin embargo, los beneficios se concentraron en la pequeña burguesía local que se consolidaba unida a los intereses extranjeros. Así, desde 1972 la tasa anual de inflación era de un 15%, el poder adquisitivo del peso descendió en un 26%, el índice de desempleo ascendió a más del 20%, el de subempleo superó el 60% y se congelaron los salarios.

Corrupción gubernamental. Otra de las fuentes de riqueza desproporcionada que tuvo la pequeña élite nacional favorecida por el gobierno balaguerista fue la administración pública. Entre los funcionarios públicos, un sinnúmero de operaciones ilegales y actos dolosos adquirieron carácter generalizado y de normalidad: sobornos, contrabandos, cobro de comisiones, extorsión de empresarios, exoneraciones de impuestos se hicieron parte del día a día. Ante la imposibilidad de negar lo que resultaba demasiado evidente, Balaguer se atrevió a afirmar que la corrupción “se detenía en la puerta de su despacho”.

Entrega del poder en 1978. En las elecciones de 1978 compiten el doctor Joaquín Balaguer con su Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), y Antonio Guzmán Fernández por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), organización política que había sufrido en 1973 la renuncia de su líder y creador, el profesor Juan Bosch, quien inmediatamente fundó el Partido de la Liberación Dominicana.

La victoria abrumadora del PRD no es en principio aceptada por el Dr. Joaquín Balaguer, quien ordena el asalto militar de la Junta Central Electoral, interrumpe el conteo y confisca y destruye urnas de votos. Es necesaria la presión ejercida por los Estados Unidos de Jimmy Carter que se niega a aceptar un gobierno que no cuente con el voto de la mayoría. Empero, mediante la falsificación de los resultados electorales de modo que dieran mayoría senatorial y una amplia participación en la Cámara de Diputados al Partido Reformista, Balaguer se asegura el control del Senado y, con éste, del Poder Judicial (los jueces eran nombrados por el Senado).

De esta forma se protege a sí mismo y a los miembros de su partido contra un eventual sometimiento judicial por cualquiera de los múltiples casos de crímenes o corrupción que se dieron en su prolongado mandato presidencial, y garantiza una importantísima cuota de poder mientras está fuera de la presidencia, a la cual regresaría por diez años más, desde 1986 hasta 1996.

Joaquín Balaguer, uno de los funcionarios e intelectuales fundamentales de la dictadura trujillista, figura central de los 18 años posteriores a la tiranía, también dominaría la vida política nacional durante la débil “democracia” electoral que se instaura en el período que va desde 1979 hasta principios del siglo XXI.

Enlaces Relacionados



    Sucesión de gobiernos en el período 1978 - 2005
    1978 - 1982PRDAntonio Guzmán Fernández
    1982 - 1986PRDSalvador Jorge Blanco
    1986 - 1990PRSCJoaquín Balaguer
    1990 - 1994PRSCJoaquín Balaguer
    1994 - 1996PRSCJoaquín Balaguer
    1996 - 2000PLDLeonel Fernández Reyna
    2000 - 2004PRDHipólito Mejía
    2004 - 2008PLDLeonel Fernández Reyna

    Sucesión de gobiernos en el período 2008 - Actualidad
    2008 - 2012PLDLeonel Fernández Reyna
    2012 - 2016PLDDanilo Medina
    2016 - 2020
























Era de Rafael Leonidas Trujillo                             Historia de Santo Domingo



Era de Rafael Leonidas Trujillo




 



Rafael Leonidas Trujillo Había ingresado a la Guardia Nacional durante los años de ocupación. Allí se entrenó con los norteamericanos e hizo carrera, aprovechando sus sucesivos ascensos para enriquecerse e ir acumulando poder con el pretexto de servir a Horacio Vásquez. En 1929, un estudio administrativo-financiero realizado por estadounidenses contratados por el presidente de la República descubrió las formas en que Trujillo, valiéndose de su posición de jefe del Ejército, se hacía con el dinero de la dependencia que dirigía. Vásquez hizo caso omiso de las recomendaciones que le dieron y dejó a Trujillo en el cargo.

Luego de que Trujillo y su aliado Estrella Ureña dieran el golpe de Estado el 23 de febrero de 1930, procedieron a organizar las elecciones del 16 de mayo. Una de las candidaturas presentaba a Trujillo para presidente y a Estrella Ureña para la vicepresidencia, apoyada por una buena parte de las elites nacionalista, liberal y republicana del país; en tanto que la segunda presentaba a Federico Velázquez y a Ángel Morales a la presidencia y vicepresidencia.

La campaña electoral se condujo bajo el clima de terror producido por Trujillo y su banda paramilitar “La 42” (dirigida por el mayor del ejército Miguel Ángel Paulino), dedicada a perseguir, intimidar y matar. Hasta los miembros de la Junta Central Electoral se vieron forzados a renunciar el 7 de mayo, siendo sustituidos por personas que respondían a la voluntad del que ya era dictador. Así, el día 24 de mayo de 1930 se proclama a Rafael Leonidas Trujillo Molina como presidente de la República.

Monopolios. Si durante la jefatura del ejército Trujillo supo obtener grandes beneficios económicos, la presidencia le daría la oportunidad de convertir al país en una finca de su propiedad:

•  Sal. En 1931 se adueñó de la producción y venta de sal al prohibir la explotación de salinas marítimas y obligar a la población a consumir la de las minas de Barahona controladas por él. Esto le reportaba unos 400,000 pesos netos anuales.
•  Carne. Se hizo cargo de las carnicerías de la ciudad de Santo Domingo, las que le proporcionaban ingresos anuales de unos 500,000 pesos.
•  Arroz. Prohibió la importación de arroz y sólo permitió el consumo del arroz criollo que distribuía una de sus tantas empresas personales.
•  Leche. Controló la venta y distribución de los productos lácteos a través de la Central Lechera.
•  Tabaco. Obligó a los dueños de la Compañía Anónima Tabacalera a venderle acciones y, posteriormente, a cederle la propiedad casi entera de la empresa.
•  Calzados. Prohibió andar descalzos a los ciudadanos, debiendo éstos comprar sus zapatos a la Fábrica Dominicana de Calzados, que era de su propiedad.
•  Pintura. Dispuso la obligatoriedad de pintar las casas cada año, con lo que se aseguraba el buen rendimiento de su empresa Pinturas Dominicanas.
•  Azúcar. A partir de 1948 comenzó a invertir en el sector azucarero, para lo cual despojó a pequeños campesinos de sus tierras y compró los ingenios de capital estadounidense. En 1955 tenía los ingenios Porvenir, Ozama, Amistad, Monte Llano, Barahona, Consuelo, Quisqueya, Boca Chica, Las Pajas, Santa Fe, Catarey y Río Haina.
•  Actividades bancarias. Instaló un banco, manejado por su esposa, para el canje de los cheques del Gobierno; los empleados públicos podían cobrar sus sueldos por adelantado a cambio del pago de una comisión.
•  Sector seguros. “Compró” las acciones de una compañía de seguros que funcionaba en el país, a la que bautizó como “San Rafael”.
•  Obras Públicas. Recibía jugosas comisiones por la concesión de los contratos para la construcción de obras.
•  También formaron parte de su patrimonio personal: Licorera La Altagracia, Sociedad Industrial Dominicana, Refinadora de Aceite de Algodón, Molinos Dominicanos, Fábrica Dominicana de Cemento, Fábrica de Sacos y Cordelería, Fábrica de Vidrio, Industria Nacional del Papel, Atlas Comercial Co., Caribbean Motors, Compañía Dominicana de Aviación, Ferretería Read, Periódico La Nación, Industria Caobera, Aserradero Santelises, Naviera Dominicana, e Industrias Niguas.
•  Incidió en las operaciones de la Armería de San Cristóbal, la Compañía Eléctrica, y Astilleros de Haina.
•  El 10% de los sueldos de los empleados públicos era entregado a su Partido Dominicano.

Al final de su gobierno y de su vida, Trujillo controlaba cerca del 80% de la producción industrial, empleando, a través de sus empresas y el Estado, a un 60% de la población económicamente activa del país.

Crecimiento económico. Como la economía nacional era en verdad su economía particular, Trujillo se empeñó en desarrollar la actividad productiva del país.

Agricultura
Continuó con la política de fomento agrícola iniciada por el gobierno de ocupación y seguida por Horacio Vásquez. En este sentido, promovió un programa de colonización agrícola que hizo dedicar al cultivo decenas de miles de tareas que anteriormente se encontraban abandonadas. La producción agrícola aumentó en todos los renglones, y el país se volvió autosuficiente en arroz, maíz, frijoles y demás víveres. A finales de los cincuenta, el azúcar, café, cacao y tabaco representaban el 90% de las exportaciones dominicanas.

Industrialización
Bajo su imperio personal operaron una serie de industrias en las áreas de aceites comestibles, cemento, bebidas, licores, papel, embutidos, leche procesada, clavos, botellas, vidrio, café, carnes, chocolate, dulces, mármol, medicinas, pan, pinturas, sacos, cordeles y tejidos.

Urbanización
El ingente plan de obras públicas desarrollado a lo largo de sus treinta años de tiranía, la creciente modernización de las ciudades y pueblos que fueron dotados de luz eléctrica, acueductos, centros sanitarios, escuelas, y la ubicación de las industrias en las propias ciudades (en especial Santo Domingo), contribuyeron a modificar el patrón demográfico al hacer que muchas familias dejaran la zona rural para irse a vivir a los centros urbanos. Si en 1930 el 84% de la población habitaba en el campo, en 1960 sólo lo hacía el 60%.

Finanzas
En 1940, luego de años de negociaciones con los Estados Unidos, se firmó el Tratado Trujillo-Hull (ratificado el 15 de febrero de 1941), por medio del cual se modificaba la Convención de 1924 en el sentido de que la Receptoría General de Aduanas volvía a quedar en manos nacionales, pero en el entendido de que los fondos recaudados por las autoridades dominicanas tenían que ser depositados en la sede en Santo Domingo del National City Bank of New York, a fin de que uno de sus funcionarios dispusiera la distribución de los ingresos entre el gobierno dominicano y los acreedores extranjeros. Con este acontecimiento, la creación del Banco de Reservas en 1941 y el aumento de los ingresos fiscales debido al alza de los productos criollos en los mercados internacionales ocasionada por la Segunda Guerra Mundial, se inició un proceso de reorganización de las finanzas públicas que permitió saldar la deuda externa el 21 de julio de 1947.

Matanza de haitianos del 37 y “dominicanización” de la Frontera. Una masa silenciosa de haitianos vivía en la República Dominicana, atraída por la tierra y por el trabajo. La industria azucarera se sustentaba en gran medida en sus brazos; mientras que el asentamiento en las tierras fronterizas abandonadas por los dominicanos era un hábito de más de un siglo de edad que no había podido ser detenido. En 1937, la moneda haitiana circulaba hasta el pueblo de Mao en el Cibao, hasta Azua en el Sur, y era aceptada en los comercios de Santiago.

En octubre de ese año, tras un discurso de Trujillo en la ciudad fronteriza de Dajabón, el dictador dio órdenes de asesinar a todos los haitianos que se encontraban en el territorio nacional. Murieron unas 18,000 personas. Únicamente pudieron salvar la vida los que alcanzaron a cruzar la frontera o los que fueron protegidos por los ingenios azucareros.

El genocidio levantó la repulsa internacional y Trujillo, calificando el caso como “conflictos fronterizos”, pagó al gobierno haitiano una “compensación” de 750,000 pesos dominicanos.

A partir de entonces se efectúa una especie de cruzada por la “ dominicanización” de la frontera, promoviéndose la repoblación de la zona con familias dominicanas a las que se entregaron tierras, y con la creación de provincias que por vía administrativa ligaron las regiones fronterizas a la Capital de la República.

Opresión. La masacre de los haitianos fue parte de un régimen de terror que afligía y desangraba a los dominicanos. El país era una gran cárcel en donde la vigilancia, el control, la tortura y los asesinatos constituían el orden del día. Nada que no fuera el servilismo, la aceptación sin más de la voluntad del tirano, era permitido.

Numerosos instrumentos servían para mantener sometidos no sólo a los adversarios políticos y a la población en general, sino incluso a sus propios colaboradores. Entre estos instrumentos se destacan el Ejército, el Servicio de Inteligencia Militar (SIM), grupos como la Guardia Universitaria, la Juventud Trujillista, y mecanismos como la obligación de afiliarse al Partido Dominicano, el servicio militar obligatorio y todo el sistema escolar. Una de las estrategias fundamentales consistió en infiltrarse en la vida cotidiana de los ciudadanos a través de una red de “calieses” o espías que hacían cualquier cosa con tal de ganarse el favor del “Jefe”. Pero su éxito mayor estuvo en el hecho de poner a los ciudadanos en la permanente disyuntiva de colaborar activamente con el régimen o de lo contrario exponerse a ser calificado de “desafecto” y sufrir las consecuencias.

Oposición. Hubo resistencia y oposición política a pesar de la tiranía. Distintas organizaciones clandestinas y sindicales surgieron una vez entrada la década del cuarenta: Partido Democrático Revolucionario Dominicano (1943), Partido de la Juventud Revolucionaria (1944), Partido de la Unión Patriótica Revolucionaria, Partido Socialista Popular (1946), la Federación Local del Trabajo (creada por Mauricio Báez), el Movimiento de Liberación Dominicana (MLD).

La actividad sindical tuvo un momento de auge en su lucha contra la dictadura entre los años 1942 y 1946, cuando llegaron a existir 113 sindicatos y se organizó una huelga en los ingenios de La Romana y San Pedro de Macorís que afectó todo el este del país.

Juan Bosch, Juan Isidro Jiménez Grullón, Juancito Rodríguez, Miguel Ángel Ramírez, Horacio Julio Ornes Coiscou, Tulio Arvelo, Rolando Martínez Bonilla y Miguel Ángel Feliz Arzeno son algunos de los nombres de los dominicanos que desde el exilio enfrentaron a la dictadura.

Particular mención merecen las expediciones de patriotas de Cayo Confites, Luperón, y la de Constanza, Maimón y Estero Hondo. La primera, organizada desde la provincia cubana de Camagüey, fue abortada en 1947 debido a la presión que el gobierno estadounidense ejerció sobre el gobierno de Cuba. La de Luperón fue planeada desde Guatemala, y tenía por propósito el ataque de diferentes objetivos militares, aunque sólo un grupo expedicionario pudo alcanzar las costas dominicanas por la bahía de Luperón, recibiendo el embate de la milicia trujillista (junio de 1949). Diez años después, en 1959, se produce la expedición de Constanza, Maimón y Estero Hondo, preparada por el Movimiento de Liberación Dominicana desde la provincia cubana de Pinar del Río, donde los revolucionarios estuvieron entrenando durante tres meses.

Aunque la avanzada de junio de 1959 fue abatida, incidió en un súbito fervor de la disidencia política en el país, la cual se vio alentada además por el triunfo de la Revolución Cubana y el deterioro manifiesto de la dictadura expresado en el frustrado intento de asesinato del presidente de Venezuela Rómulo Betancourt, el rompimiento con la Iglesia Católica y la escalada de crímenes horrendos que en su desesperación cometían los esbirros del régimen.

Uno de esos crímenes fue el cometido contra las hermanas Patria, María Teresa y Minerva Mirabal y su chofer Rufino de la Cruz, quienes fueron salvajemente asesinados el 25 de noviembre de 1960.

Ajusticiamiento. La noche del 30 de mayo de 1961, un grupo de antiguos funcionarios y militares del gobierno de Trujillo atacó al dictador cuando salía de la ciudad para dirigirse a su “Hacienda Fundación”, en San Cristóbal. Entre los conspiradores estaban Juan Tomás Díaz, Antonio de la Maza, Antonio Imbert Barreras y Luis Amiama Tió.


Después de Trujillo


Tras la muerte de Trujillo, la República Dominicana se convirtió en un hervidero de grupos e intereses políticos que procuraron hacerse un espacio en la vida nacional. Destacan la Unión Cívica Nacional (UCN), encabezada por el doctor Viriato Fiallo; el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), creado y dirigido por el profesor Juan Bosch, junto a otros exiliados políticos; la Vanguardia Revolucionaria Dominicana (VRD), encabezada por el expedicionario de Luperón, Horacio Julio Ornes; el Movimiento Revolucionario 14 de Junio (MR-14J), organización de izquierda dirigida por Manuel Tavares Justo.

Tres grandes tendencias matizaron el accionar de las distintas fuerzas políticas. Una pretendía mantener los resortes principales del esquema de poder trujillista; otra procuraba crear una democracia de partidos al estilo de la mayoría de los países latinoamericanos; una tercera quería seguir los pasos de la Revolución Cubana.

Consejo de Estado. Joaquín Balaguer, prominente figura del trujillato, había maniobrado para quedar en la presidencia desde la muerte del dictador. Sin embargo, la presión de los sectores populares tuvo como resultado el establecimiento de un Consejo de Estado el primero de enero de 1962. Balaguer consiguió quedar presidiendo el Consejo, pero, luego de un fallido golpe de Estado que se atrevió a organizar, fue sustituido por Rafael F. Bonelly. Este gobierno de transición se ocupó de organizar las primeras elecciones libres en más de treinta años.

Gobierno constitucional de Juan Bosch. En las elecciones celebradas el 20 de diciembre de 1962 ganó por mayoría abrumadora el profesor Juan Bosch, quien asumió la presidencia el 27 de febrero de l963. Un régimen de libertades públicas y la promulgación de una Constitución de la República de marcado corte liberal fueron logros tan ostensibles a sus siete meses de gobierno que provocaron el deliberado desacato de las fuerzas conservadoras, aliadas a los poderosos intereses estadounidenses. Empresarios, terratenientes, militares, grandes comerciantes, miembros prominentes de la Iglesia Católica, la extrema derecha de raigambre trujillista y el Departamento de Estado de los Estados Unidos, escudados en la “amenaza” del comunismo, se unieron en un frente común para atacar el gobierno democrático del profesor Juan Bosch.

El golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963 instaura en el poder al Triunvirato, gobierno de carácter represivo que sería presidido, luego de un brevísimo período inicial, por Donald Read Cabral. 










Inicio de la modernización                     Guerra civil y 12 años de Balaguer






Inicio de la modernización 


                   


Historiadores y testigos de la segunda mitad de la década de 1920 la califican como el inicio definitivo de la modernidad dominicana, con el florecimiento del comercio y la agricultura, la incipiente actividad industrial y las grandes vías de comunicación terrestre. La ciudad de Santo Domingo experimentó una gran transformación gracias a sus nuevas edificaciones comerciales de concreto reforzado en sus calles céntricas, a las residencias construidas en las afueras de la ciudad (hoy Gazcue) y a la rápida población del barrio de Villa Francisca.

Germen de la modernidad que a su vez significó la americanización de las elites económicas dominicanas, pues el fomento de las grandes plantaciones azucareras y los ocho años de ocupación tenían que dejar su secuela:

• Más de la mitad de las importaciones dominicanas pasaron a provenir de los Estados Unidos.
•  Popularidad del béisbol, que sustituyó al juego de gallos como deporte nacional.
•  Se prefirió el uso de autos y camiones para los viajes internos, dejándose de lado el uso de ferrocarriles.
• La economía dominicana quedó caracterizada por un sistema de grandes plantaciones dependiente en alto grado del mercado internacional.
• La industria azucarera, con su capital extranjero, se convirtió en un enclave ajeno al control gubernamental dominicano. Al final de la ocupación esta industria tenía en su poder más de dos millones de tareas de tierra, en la que se empleaba una mano de obra pobre que no era sólo dominicana, sino traída de otros países del caribe.

Mandato de Horacio Vásquez. El mandato de Horacio Vásquez en esta nueva era fue una continuación de las principales políticas desarrolladas por el gobierno de ocupación estadounidense: realización de obras públicas, fomento del desarrollo agrícola y de la educación, y mejora de los servicios sanitarios.

Al inicio de su presidencia ratificó la Convención Domínico-Americana por medio de un nuevo tratado firmado en diciembre de 1924, y concertó un empréstito en diciembre de 1926, dotando al Gobierno de 10,000,000 de dólares.

Durante su gestión se construyó el acueducto de la ciudad de Santo Domingo, se dragaron y mejoraron las instalaciones portuarias de Santo Domingo, Puerto Plata y San Pedro de Macorís; se dio continuidad al plan de riego y colonización agrícola de la Línea Noroeste y la Frontera; se edificaron planteles escolares en diez ciudades del país; y se prosiguió con la red de carreteras de modo que antes de 1930 estaba casi completada.

Caudillismo político. Los cambios económicos y sociales no fueron suficientes para desterrar el caudillismo, el clientelismo, el reparto de cargos y las luchas internas de la política dominicana, aunque, paradójicamente, terminarían permitiendo la concentración del poder a niveles sin parangón en la vida de la República.

A pesar de la ruptura de la alianza que lo llevó al poder en las elecciones de 1924, Horacio Vásquez lograría la prolongación de su período presidencial por dos años más, en virtud de una reforma constitucional preparada y aprobada al efecto en 1927. En cambio, acabaría cediendo ante la fuerza del que había sido nombrado por él como jefe del Ejército. El que había sido su hombre de confianza pondría fin a sus planes de reelección al darle un golpe de Estado el 23 de febrero de 1930. 






Primera invasión norteamericana                             Era de Rafael Leonidas Trujillo